La educación virtual en tiempo de cuarentena

Por: Aldo Maldonado 

Es indudable que debemos ser capaces de tener en cuenta que las transformaciones y cambios generados en nuestras vidas son un parámetro para medir de dónde venimos y hacia dónde vamos, por lo que es importante tener en cuenta algunos modelos de aprendizaje, con sus métodos, técnicas y procesos, y afrontarlos como referencia para ver en qué han sido funcionales y en qué no. 

Un ejemplo es el cambio desarrollado en modelos pedagógicos que fueron desarrollados ad hoc al tiempo que se vivía, por ejemplo, pasar del método tradicional al bancario, del bancario al constructivista, del constructivista al de competencias… en todos ellos ha existido un ajuste en el enfoque, los instrumentos, la didáctica, entre otras, ya que fueron adaptados a las circunstancias sociales de cada generación. 

Tener en cuenta la evolución es necesario para determinar cómo hemos cambiado y, uno de los ambientes que han sufrido constantes cambios que desafían la validez de ésta es el de la educación a distancia, específicamente de la Educación Virtual (EV). Ya lo decía el psicólogo-constructivista Jean Pieaget: “el principal objetivo de la educación es el de crear individuos capaces de hacer cosas nuevas y no simplemente de repetir lo que hicieron otras generaciones, individuos creativos, inventivos y descubridores cuyas mentes puedan criticar, verificar y que no acepten todo lo que se les ofrezca”. 

 

¿Es efectiva la Educación Virtual en tiempos de cuarentena? 

Todo cambio de paradigma crea confusión y desinterés en cualquier ambiente; en educación sucede el mismo proceso: pasar de educación presencial a un ambiente virtual puede crear muchas confrontaciones en los participantes, principalmente en los participantes directos en el Proceso Enseñanza-Aprendizaje (PEA). 

Se entiende por Educación Virtual o Educación en Línea (estudios en línea, formación virtual) a “aquellos en los que especialistas, docentes y estudiantes participan remotamente, a través de las redes de computadoras, haciendo uso de las facilidades que proporcionan la Internet y las tecnologías de información y comunicación, para lograr así un ambiente educativo altamente interactivo, a cualquier hora y desde cualquier lugar” (FUNDESCO, 1998:56). 

En los últimos años este tipo de modalidad ha aumentado su utilización pues ya son cientos de universidades, instituciones y centros educativos que utilizan la Internet para ofrecer al público la oportunidad de cursar ya sea una carrera, un posgrado completo o como una herramienta de apoyo. Un ejemplo claro es la UTEC, que cuenta con 11 carreras virtuales de pregrado y carreras de maestría en modalidad virtual; en su modelo pedagógico incorpora aulas de apoyo y asignaturas virtuales y semi-presenciales para reforzar el aprendizaje entre su comunidad educativa. 

Sin embargo, a nivel de percepción estudiantil, en El Salvador existe una presunta falta de efectividad, credibilidad y confiabilidad de la EV; sin embargo, es solo una cuestión de percepción. La verdad es que en este momento coyuntural que nos vemos afectados por el COVID19, el punto de la efectividad está fuera de toda discusión, puesto que se ha probado y comprobado a través del desarrollo de clases en todos los niveles educativos, principalmente en el de educación superior, que la virtualidad no ha permitido que la educación pare.  

Además, existen innumerables investigaciones que evidencian que para el poco acceso a la educación formal está en la EVPara Mendenhall (2007) hay evidencias que permiten comparar la educación presencial y la Educación Virtual, destacando que existen pocas diferencias significativas entre estas, por lo que la confiabilidad no se puede poner en duda tampoco. 

Finalmente, la credibilidad se respalda en la filosofía de la EV proporciona los parámetros y características que se deben tener en cuenta para desarrollar programas en esta modalidad, bajo una guía establecida que define tanto las condiciones del estudiante como las del docente; así mismo, describen ciertos principios para planificar, desarrollar e implementar el estudio por competencia.  

En definitiva, la Educación Virtual es efectiva, creíble y confiable. El problema, a nivel de país, es que esta no ha llegado a la totalidad de la población o, al menos, de manera fácil. 

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