De pizarrones a pantallas móviles para recibir una clase

En las últimas semanas recibir las clases desde la rama de un árbol se convirtió en una necesidad para los sectores más vulnerables de El Salvador, debido a las nuevas modalidades educativas a causa de las restricciones para evitar la propagación del COVID-19.

Por Emeli Santamaría
La Palabra Universitaria

Los salones de clases pasaron de ser cuatro paredes frías, ya que en la actualidad se encuentran a muchos estudiantes recibiendo sus clases a través de una computadora o de un aparato móvil, desde la sala de su casa, bajo la sombra de un árbol o, incluso, en las ramas del mismo, esto debido al cierre de escuelas, colegios, institutos y universidades como medida preventiva frente a la expansión del COVID-19.

Diferentes carteras del Estado están enfrentando a una crisis a causa de las múltiples restricciones por la pandemia que invade el mundo entero y el sistema de Educación salvadoreño no se queda atrás, los docentes tuvieron que migrar de la noche a la mañana a plataformas virtuales y dar sus clases con los recursos que estaban a su alcance.

El Gobierno de El Salvador, a través de una cadena nacional, anunció el decreto de Estado de Emergencia, mediante el cual el sector de educación fue puesto en cuarentena a partir del 13 de marzo. Desde de esa fecha quedaron en evidencia las múltiples deficiencias digitales del sistema, pese a la gran cantidad de recursos disponibles y la buena voluntad de docentes y alumnos.

Padres y madres de familia están más de lleno en los procesos educativos a pesar que el nivel de formación académica superior aún es bajo en El Salvador, algunos de ellos ya olvidaron desde elaborar un ensayo que explique el sistema solar, una clase en el idioma inglés, hasta realizar una operación matemática con fracciones.

Por lo tanto, la carga académica en mayor escala recayó sobre los responsables de familia, ya que son muchos los centros educativos que han optado en trabajar con un excesivo número de guías académicas, ya sean digitales o impresas, porque los docentes, pese a su vocación de enseñanza, no pueden transmitir una clase en línea a todos los sectores de la sociedad por las limitantes tecnológicas.

Es por eso que el principal factor que golpea a la nueva modalidad de educación es la deficiente señal a internet, independientemente de las compañías móviles, sobre todo en comunidades rurales del país. Para conectarse a las plataformas virtuales educativas los estudiantes deben hasta subirse a las ramas de un árbol, ya que entre más alto garantizan una mejor recepción de señal para su dispositivo móvil.

Cristian Celedón, experto en educación y asesor de la Universidad de Chile brinda declaraciones a una revista digital, asegurando que la COVID-19 muestra cómo la brecha de acceso a internet puede ahondar aún más en la desigualdad en diferentes países del mundo.

Asimismo, entidades especializadas en derechos humanos aseguran que esta situación comprueba las múltiples desigualdades que se viven en el mundo entero, en el que la realidad de los que tienen a su total disposición los recursos virtuales, no es la misma de aquellos que tienen que “rebuscarse” para recargar un plan de datos de hasta cinco dólares para recibir una clase virtual; sin embargo, a pesar de todas estas limitantes, existe un gran deseo por aprender y con el escaso acceso a recursos, tanto profesores como alumnos, están siendo autodidactas y acoplándose a los nuevas trasformaciones que el mundo entero exige en la actualidad, por lo tanto, la lucha no es tarea fácil, pero no cabe duda que sí es necesaria para no detener la educación.

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


6 + = quince