Unidad en la estrategia nacional

Julio Martínez  

abril 17 de 2020, año del coronavirus19 

Si bien es cierto, es importante entender cuáles son los orígenes de la actual pandemia a nivel mundial, a nivel de El Salvador y de momento, puede resultar más crucial nuestra comprensión acerca de cómo enfrentarla en un país que tiene sus propios contextos, uno de los más trágicos, nuestra extravagante sobrepoblación.  

Me comentaba un salvadoreño migrante en Australia que, a ellos, el coronavirus les había afectado muy poco, y desde luego le respondía que, en ese país, con una densidad poblacional de tres habitantes por kilómetro cuadrado, los contagios debían ser menos por el distanciamiento físico de las personas.  

Una variable que a El Salvador le juega en contra son nuestros parámetros: 316 habitantes por kilómetro cuadrado; 100 veces más que en Australia. Esta es nuestra realidad.  

Hasta ahora, si esto fuera un partido de fútbol, el “Coronavirus nos estaría arrastrando, con una goleada mayor que la de Hungría y apenas en la mitad del segundo tiempo; eso implica que, como sociedad, como nación, no estamos haciendo lo suficiente para desarrollar las acciones profilácticas, económicas, políticas y culturales en torno a la defensa por los contagios y el avance de la enfermedad. 

Una revisión de la estadística, en cuanto al número de contagiados enfermos y lastimosamente, fallecidos, muy a pesar de las predicciones mostradas por el máximo dignatario del país, nos enfrentan a una realidad, de momento complicada:  En la primera semana a partir del paciente cero, entre el 18 y el 25 de marzo, llegamos 13 personas evidenciadas con la enfermedad; Al final de la segunda semana, el 1 de abril ya el dato se había triplicado y se contabilizó 41 casos. Al final de la tercera semana, de nuevo se duplicó el número de casos, llegando hasta 93 casos. La cuarta semana hemos llegado a 159 casos, creciendo el 70% con respecto a la anterior. Si no hacemos algo distinto, la tendencia se mantendrá, y podremos esperar un total de 112 casos más que la semana anterior, llegando a 271 casos al finalizar la quinta semana, en un plano de no agravamiento. Esto lleva a la pregunta ¿En efecto, estamos haciendo lo correcto ante la amenaza de la pandemia?, ¿Nos enfrentaremos a una crisis que sobrepase las posibilidades de atención en el sistema de salud actual de El Salvador?  

El escenario de lucha contra la enfermedad, no se encuentra solamente en el campo de la salud; lo sobrepasa y lo lleva a campo de interacción con otros componentes del desarrollo socioeconómico, en los cuales se requiere muchísima habilidad, competencia y profesionalismo, en última instancia, la crisis del coronavirus es una crisis multidimensional que necesita de grupos interdisciplinarios para su enfrentamiento.  

Si bien, el aspecto de la salud es fundamental, la relación con lo financiero y mercantil es ineludible; lo cultural es probablemente uno de los aspectos más difíciles de ser ajustados en esta nueva realidad y uno de los componentes más complejos es lo económico, ya que implica confrontaciones de poderes, de la confrontación entre grupos dominantes y grupos subalternos, en torno a la estrategia política de enfrentamiento con Covid19; hay una discusión profunda ahora mismo, en torno a la necesidad de mantener los esquemas democráticos que no deben ser dejados a un lado, bajo el respeto a la constitucionalidad y la legalidad del país. Sin embargo, el mismo marco constitucional de la República establece las posibilidades del enfrentamiento de momentos críticos a partir de la suspensión de las garantías constitucionales, ya lo hace expreso el artículo 29 de la CP:  

“Artículo 29: 

En casos de guerra, invasión del territorio, rebelión, sedición, catástrofe, epidemia u otra calamidad general, o de graves perturbaciones del orden público, podrán suspenderse las garantías establecidas en los Artículos 5, 6 inciso primero, 7 inciso primero y 24 de esta Constitución, excepto cuando se trate de reuniones o asociaciones con fines religiosos, culturales, económicos o deportivos. Tal suspensión podrá afectar la totalidad o parte del territorio de la República, y se hará por medio de decreto del Órgano Legislativo o del Órgano Ejecutivo, en su caso. 

También podrán suspenderse las garantías contenidas en los Artículos 12 inciso segundo y 13 inciso segundo de esta Constitución, cuando así lo acuerde el Órgano Legislativo, con el voto favorable de las tres cuartas partes de los Diputados electos; no excediendo la detención administrativa de quince días”. 

Uno puede preguntarse y probablemente equivocarse al analizar que la coyuntura crítica de la salud en El Salvador, está siendo aprovechada para generar desgaste político de cara a las elecciones del año 2021, ojalá que no. El Presidente ha logrado formar en una buena parte de la población, una figura autoritaria que no le conviene para el ejercicio de su Gobierno. Él, debe ser capaz de llamar a la unidad nacional entorno al proyecto estratégico y no coyuntural, del enfrentamiento de los efectos que tenemos ahora y tendremos en el futuro inmediato como resultado de la enfermedad.  

Es importante que las universidades, los grupos empresariales, los gremios, las instituciones y organizaciones no gubernamentales, la cooperación internacional, la organización de la comunidad, establezcamos un muro fuerte, amalgamado y dispuesto a la batalla desde el único objetivo que, por ahora, debe importar a los salvadoreños: Vencer a la enfermedad 

Esto no será posible si no existe conciencia de colectividad en el país, si no dejamos a un lado los intereses comerciales de momento, para los cuales habrá tiempo en el futuro y si no somos capaces de eliminar los obstáculos, las trancas ideológicas y políticas, que nos llevan a establecer mayores logros frente a la lucha contra la problemática actual. Unidad de la nación es el concepto. 

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