Por primera vez en la historia de EEUU, presidente Trump declara la emergencia en todos los Estados de la Unión

Armando Briñis Zambrano 
La Palabra Universitaria 

El incontrolable brote de la Covid-19 provocó que, por primera vez en la historia nacional, que todos los Estados de la Unión se encuentren bajo una declaración federal de desastre, aparentemente a pesar de los tuits y comentarios del presidente Donald Trump opuesto a semejante medida y posiblemente obligado por las circunstancias nada favorables de un sistema de salud, mayoritariamente privado, colapsado. 

Ubicado en el oeste del país, Wyoming, era el único estado que faltaba por pasar a la fase de emergencia y aunque no registra decesos confirmados por la Covid-19, e incluso que la propagación del nuevo coronavirus es menos impactante que en otros territorios estadounidenses; sin embargo, el presidente decidió emitir la víspera la declaración para permitir que ese estado acceda a fondos federales destinados a acciones de contención contra el avance de la Covid-19. 

Además de Wyoming, Trump aprobó la situación de zona de desastre para el Distrito de Columbia, y los territorios coloniales de Puerto Rico, Islas Marianas, Islas Vírgenes y Guam. 

Las alarmantes cifras de fuentes académicas estadounidenses como la John Hopkins University, que superan el medio millón de contagios y más de 20 mil 600 muertos, cifras actualizadas también por la prensa local, ubican al país en el negativo liderazgo mundial por el número de fallecimientos, pues ya tenía el de infectados. 

 A esta nada favorable situación epidemiológica, habría que agregar una situación económica encaminada al desastre, con más de 17 millones de desempleados, la caída de los principales indicadores económicos, llámense el Dow Jones o el Nasdaq, precios del petróleo no competitivos, industria aeronáutica en plena caída, entre otros.   

Todo apunta a que la pandemia del coronavirus arrastrará a la economía global hacia su recesión más profunda desde la Gran Depresión de 1929 al 33 y los países económicamente pobres sufrirán las peores consecuencias. Además, los países cuyos ingresos dependen de la exportación de materias primas han sufrido un doble golpe debido a la aguda caída de los precios de esas mercancías.   

El actual inquilino de la Casa Blanca, consciente de los millones de trabajadores estadounidenses que han perdido sus empleos en el último mes, lo cual conspira con sus aspiraciones reeleccionistas, ha dicho casi a diario que quiere reabrir el país lo antes posible, a la vez que sus asesores económicos han señalado la fecha del 1 de mayo como objetivo. Mientras el principal experto en enfermedades infecciosas de EE.UU., Dr.  

Anthony Fauci, advirtió que existe un riesgo extraordinario de una mayor propagación del devastador coronavirus, si Estados Unidos vuelve a abrir sus negocios y crea una sensación de normalidad demasiado rápida, tal como el presidente Trump lo está considerando. La decisión final, la veremos el próximo mes. 

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