Presentaron en el MUA libros del poeta salvadoreño Roberto Armijo

Tres fueron las obras presentadas en las instalaciones del MUA, en la que participaron como invitados especiales el vicepresidente de la república, Félix Ulloa, y Ana María Echeverría viuda de Armijo.

Wilber Corpeño
Fotos: Norman Trujillo
La Palabra Universitaria

El Museo Universitario de Antropología (MUA) de la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec) y la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), del Ministerio de Cultura, presentaron los libros El asma de Leviatán, Cuando se enciendan las lámparas, y Aventura hacia el país perdido, del autor salvadoreño Roberto Armijo.

Al acto de presentación, que fue presidido por la vicerrectora de investigación y proyección social de la Utec, Noris López Guevara, asistieron como invitados especiales el vicepresidente de la república, Félix Ulloa, y Ana María Echeverría viuda de Armijo.

Armijo, quien nació en 1937 y falleció en 1997, es un referente de las letras centroamericanas de la segunda mitad del siglo XX. Poeta, ensayista, dramaturgo y profesor universitario, se dio a conocer por su cultivo del género poético, que lo convirtió en uno de los autores más internacionales y cosmopolitas de la región.

La vicerrectora de investigación, que dio las palabras en nombre del director de cultura de la casa de estudios universitarios, Ramón Rivas, destacó que Roberto Armijo es uno de los más insignes poetas que ha tenido la literatura salvadoreña, el hombre, el amigo, el poeta y el hermano.

“Fue el hombre humanista que supo interpretar las perversidades de una sociedad exclusiva, violenta e insensible al dolor y necesidad de las personas. Un hombre que sabía cuál era su rol en la sociedad, sedienta de amor y oportunidades”, dijo la vicerrectora en nombre del director de cultura.  

Armijo ocupó un papel destacado como miembro del Círculo Literario Universitario Salvadoreño y de la llamada Generación Comprometida, algo que el vicepresidente salvadoreño destaca, pues dice que le conoció en sus mejores momentos como escritor y recalca que fue un personaje de mucha influencia para aquella generación que marcó época y, además, aportó mucho en la construcción del país que ahora se tiene.

Elogió a la Utec por abrir las puertas y permitir que los estudiantes, académicos e invitados especiales pudieran conocer el legado del poeta salvadoreño. “Yo recuerdo a Roberto como un amigo entrañable, a pesar de las diferencias generacionales que tuvimos, pero siempre lo vimos como parte de esa generación a la que todos queríamos seguir e imitar”, dijo el funcionario.  

La que fuera su esposa, Ana María Echeverría, recuerda con mucha nostalgia al hombre que compartió su vida con ella, al hombre que escribió bellos e inolvidables textos, muchos de los cuales dijo, aún no han sido publicados.

“Era tremendamente disciplinado con la lectura, se quemaba las pestañas leyendo y estudiando, y creo que su legado es de mucha importancia para las nuevas generaciones”, dijo la viuda de Armijo mientras presentaba las tres obras en el MUA.

 

Sobre los libros presentados

El asma de Leviatán fue publicada en 1990, por UCA Editores, es una novela esencialmente personal, en la que el autor se difumina entre los recuerdos de un país que quizá ya no existe, mientras un nudo en el estómago se transforma en un monstruo voraz que carcome los recuerdos y la esencia de un hombre que sufre en el exilio. La obra fue recogida en 2007, en la antología “En busca de Ítaca: Obra escogida”, de la DPI y ahora se incorpora a la Colección Ficciones.

Cuando se enciendan las lámparas, publicada en 1997, como volumen 52 de la Colección Poesía de la DPI. A lo largo de todo el poemario, el autor ofrece un ritmo impetuoso y un lenguaje desgarrado e intenso cuya guía elemental es el mito de Ulises en su trágico retorno a Ítaca. No hay mejor metáfora para describir los sentimientos enfrentados que atravesó el poeta durante su estancia de más de dos décadas en París.

Aventura hacia el país perdido: publicado por la DPI en 1999, como parte de la Biblioteca Popular, el libro está compuesto por los ensayos que Armijo publicó en la revista Cultura, lo que debe entenderse como un primer esfuerzo de recopilación y ordenamiento del trabajo ensayístico. Estos textos constituyen un aporte valioso para la tradición literaria salvadoreña.

     

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